miércoles, 28 de febrero de 2007

CUENTO


Hace poco he terminado un libro muy interesante sobre cuentos populares, leyendas e historias con moraleja que ofrece un recopilatorio de estas, venidas de diferentes culturas.


Una de estas historias es la siguiente, que trata sobre conseguir tomar las riendas de nuestra propia vida, de no sentirnos arrastrados por los acontecimientos.
Una historia sobre cuando las personas ponen la responsabilidad en otros en lugar de tomar decisiones por sí mismas:


Morgan era un leñador estadounidense muy robusto y muy creyente en JesuCristo que vivía en el norte de Montana, cerca de un rió, en un caserío de su propiedad.

Una tarde, empezó a llover torrencialmente, con tal intensidad que las aguas del río amenazaban con anegar las tierras y la casa de Morgan.
Éste, preocupado con la situación, le pidió protección a Jesús. Al cabo de poco, apareció una camioneta de protección civil:
- Morgan! Estamos desalojando la zona porque hay peligro de inundaciones, Vamos, súbete!

Morgan se cruzó de brazos y lleno de convicción dijo:
- Marchaos vosotros! A mí me ha de salvar Jesús!

Morgan era muy terco y no hubo modo de convencerlo

Las lluvias continuaron cada vez de forma más violenta hasta que toda la planta baja de la casa de Morgan se inundó y él se instaló en el balcón a rezar.


Al cabo del rato apareció una lancha de protección civil de nuevo:
- Vamos Morgan! Súbete a la lancha o morirás ahogado!
La obstinada respuesta de Morgan fue: ¡No, a mi ha de salvarme Cristo!

Como era de esperar, las aguas siguieron subiendo y, cuando Morgan estaba encaramado a la chimenea de su caserío implorando la protección divina, apareció un helicóptero de protección civil, que lanzó la escala e invitó repetidas veces a Morgan a salvarse subiendo al helicóptero pero...¡No hubo modo! Y Morgan murió ahogado.

Morgan llegó a las puertas del cielo y se encaró muy enfadado con San Pedro diciéndole que él había rezado pidiendo ayuda y no le fue concedida.


A lo que San Pedro le contestó:- Que más querías, Morgan? Te hemos mandado una camioneta, una lancha y un helicóptero, ¿esperabas que te rescatara Jesucristo en persona?

Este cuento a pesar de ser un pelín exagerado sirve muy bien para ilustrar que la vida nos brinda constantemente oportunidades que a veces no aprovechamos porque estamos obcecados con algo, un pensamiento o muchas veces el pasado.
Me pareció interesante pensar que ahí a fuera hay montones de camionetas, lanchas y helicópteros esperando a que nos subamos a ellos para mejorar o salvar nuestra vida.

Mi intención es recopilar algunos más de este libro o colgarlos para que los demás podáis disfrutarlos y alomejor os ayudan un poquito a reflexionar como a mi.

1 comentario:

Irene dijo...

Pues, cierto es lo que dice este cuento.
Bueno, yo no conocí al tal Morgan xD

Quiero decir que su lección es totalmente cierta.

Ya me dejarás este libro, creo que es clave.

Habrá que dejar el yate del pasado y agarrarse aunque sea a una mini lanchita del presente ;-)