Es curioso como una pequeña anécdota de un largo día, puede hacer variar mi estado de ánimo.
De repente una noticia que alguien te cuenta, un encuentro con alguien que no esperabas o miles de cosas de este estilo, pueden hacer que un día desastroso parezca un poco mejor.
De repente una noticia que alguien te cuenta, un encuentro con alguien que no esperabas o miles de cosas de este estilo, pueden hacer que un día desastroso parezca un poco mejor.
Me encanta que pasen esas cosas porque significa que por mucho que creas que estas muy cabreado con quien sea: contigo mismo, con tu familia, con el mundo...en realidad nada es tan exagerado ni radical.
Un episodio cualquier te demuestra que hoy, pese a lo que pensabas cuando te levantaste, si que eres capaz de sacar una sonrisa.
Es cierto que esos cortos momentos de euforia o felicidad suelen esfumarse rápido y el mal humor y la desgana vuelven a instalarse en uno. Pero estoy convencida que en el fondo esos pequeños instantes (las pequeñas cosas de Serrat) son los que no nos dejan acabar de caer nunca y aunque no consigan llevarte arriba del todo si que hacen que no sigas bajando.
Me gustaría tener el poder de poner a cada persona que aprecio delante por un instante una de esas cosas mágicas para hacerle el día más llevadero.
Por lo que a mi respecta también sería fácil de deducir, por los demás pero sobretodo por mi misma, aunque no se si el perder el factor sorpresa con auto-mensajes haría que este fenómeno perdiera parte de su gracia.
Listening: Lay our your love on me (ABBA)


